Cuando comencé la asignatura de Cultura y Pedagogía Visual, mis expectativas no eran muy altas. En realidad, me metí en esta mención porque la que yo quería no estaba disponible aquí, así que entré un poco a ciegas y sin tener muy claro qué me iba a encontrar. Sin embargo, al empezar a mirar el temario y a conocer mejor la asignatura, mi percepción cambió bastante. Me di cuenta de que no solo íbamos a aprender cosas interesantes, sino también, creativas y muy útiles para nuestro futuro como docentes. A partir de ahí, mis expectativas fueron aumentando.
Mis intenciones en esta asignatura están claras: aprender. Aprender nuevas formas de entender la educación, la imagen y la cultura visual, y cómo todo esto se puede aplicar en el colegio. Como estudiante de Magisterio en Educación Primaria, considero muy importante el papel que tienen hoy en día las TIC en el aula. Vivimos rodeados de imágenes, pantallas y tecnología, y creo que como futuros maestros debemos saber utilizarlas de forma crítica y educativa, no solo como un recurso más, sino como una herramienta para desarrollar el pensamiento y la creatividad del alumnado.
Una de las cosas que más me ha sorprendido de la asignatura es aprender a analizar imágenes de forma denotativa y connotativa. Sinceramente, es algo que nunca pensé que aprendería, y mucho menos que tendría tanta relación con la educación. Ahora me doy cuenta de que enseñar a los niños y niñas a interpretar imágenes, a entender lo que ven más allá de lo evidente, es fundamental en una sociedad tan visual como la nuestra.
En definitiva, mi punto de partida en esta asignatura fue de pocas expectativas, pero actualmente afronto Cultura y Pedagogía Visual con interés y ganas de seguir aprendiendo, ya que considero que todo lo que estamos trabajando puede ser muy valioso para mi formación como futura maestra.
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